En los últimos años
un pequeño pero influyente grupo de opositores del mensaje del nombre de Jesús,
ha tratado de etiquetar a los Pentecostales Apostólicos como una secta. ¿Cómo
podemos responder a esta acusación?
1. Esta acusación se deriva de un pequeño segmento de la comunidad
evangélica, que está inspirada por "ministerios" que se ganan el
apoyo financiero al hacer inculpaciones de esta naturaleza y que toman como
insignia al fallecido Walter Martin, fundador del Instituto Cristiano de
Investigación y autodenominado "La Biblia Responde al hombre". En
muchos casos la acusación es repetida por personas que no han tenido
conocimiento personal o que nunca han estado en contacto con los Pentecostales
del Nombre de Jesús y por lo tanto tienen una idea inexacta de sus creencias.
Esta acusación no proviene de ninguna organización cristiana de largo
recorrido, ni es una posición oficial de alguna denominación evangélica. Los
grupos pentecostales trinitarios, quienes han tenido mayor contacto con
nosotros, afirman que nuestras opiniones sobre Dios son erróneas, pero aún así
nos consideran salvos. La Televisión Religiosa Nacional (en Estados Unidos),
que es un apéndice de la Asociación Nacional de Evangélicos, ha aceptado como
miembros a algunos individuos y grupos de Pentecostales Unicitarios. La
Sociedad de Estudios Pentecostales, que es una organización interdenominacional
de académicos pentecostales y carismáticos, también acepta como miembros a los
creyentes de la Unicidad, y recientemente un pentecostal del nombre de Jesús,
se desempeñó como su presidente. Muchos evangélicos y editores carismáticos,
publican y comercializan libros y música de Pentecostales del Nombre de Jesús.
En todo el mundo, de forma rutinaria, estaciones de radio evangélicas
transmiten programas de Pentecostales Apostólicos, incluyendo Tiempo de
Cosecha, la emisión de la radio oficial de la Iglesia Pentecostal Unida
Internacional.
2. Etiquetarnos como una secta es una táctica desleal. Dicho estigma está
diseñado para que la gente tenga prejuicios contra nosotros, pero no para abrir
el diálogo sobre la verdad de las Escrituras. Para el público en general, la
palabra secta significa un grupo que es sociológicamente aberrante e incluso
peligroso, por lo general caracterizado por un liderazgo autoritario, creencias
exóticas, métodos de manipulación, explotación financiera, control mental y
rebelión contra el gobierno. Nuestros críticos no utilizan dicha palabra en ese
sentido, pues sociológica y organizacionalmente somos muy similares a la
mayoría de las iglesias evangélicas y pentecostales. Lo que ellos quieren
decir, es que difieren con nosotros teológicamente. Para ser honestos y justos,
deberían explicar las diferencias de interpretación bíblica que tienen con
nosotros, y dejar que la gente examine el problema por sí misma. Terry Muck, en
la edición del 5 de febrero 1990 de la revista evangélica Cristianismo de Hoy,
dio tres razones del por qué los cristianos no deben usar el sentido peyorativo
de la etiqueta de secta: (1) "El espíritu del juego limpio sugiere que es
mejor referirse a los grupos de personas tal como ellos se refieren a sí
mismos". (2) "Hay también una razón teológica para evitar" dicha
etiqueta, pues indebidamente implica que algunos pecadores "son lo
peor". (3) "Simplemente no funciona bien el uso de términos
despectivos para describir a personas a las que esperamos llevar a la fe en
Cristo. … De hecho, se nos manda a amarlos como a nosotros mismos". La revista
Carisma en su edición de agosto de 1993, reprendió específicamente a Hank
Hanegraaff, el sucesor de Walter Martin como presidente del Instituto de
Investigación Cristiana y "La Biblia Responde al Hombre". El redactor
y editor Stephen Strang, dijo: "Los cazadores de herejes están todavía
entre nosotros. Sólo que ahora, utilizan sus libros y programas de radio para
destruir a los que consideran herejes… Me preocupa que la caza de herejes pueda
convertirse en leucemia, ya que algunos de los cazadores de sectas parecen más
interesados en la destrucción de las partes del cuerpo que en la curación del
cuerpo… Hanegraaff va demasiado lejos [en el ataque a carismáticos
independientes]… Es hora de que muestre tanto respeto a sus compañeros
cristianos con los que no está de acuerdo, como lo hace para con los que están
por fuera la fe".
3. Los críticos se basan en la autoridad del "cristianismo
histórico” u "ortodoxia" en lugar de la Biblia, incluso a pesar de
que afirman que la Biblia es su autoridad única y denuncian el uso de autoridades
extrabíblicas como distintivos de las sectas. Por ejemplo, dicen que somos una
secta porque no aceptamos la doctrina de la Trinidad, tal como se define en los
credos desarrollados entre los siglos IV al VIII. Si "ortodoxia"
significa nada más que las doctrinas de la Biblia, entonces ellos tienen
autoridades extrabíblicas. Sin embargo, si no quieren decir nada más de lo que
dice la Biblia, ¿Por qué simplemente no apelan a la Escritura? Por otra parte,
son incoherentes y selectivos en lo que catalogan como "ortodoxia
histórica". Por ejemplo, denuncian nuestra enseñanza de que el bautismo es
parte de la experiencia de salvación, aunque esta siempre ha sido la opinión
mayoritaria que se ha profesado en el cristianismo. No sólo la tienen los católicos
romanos y los ortodoxos orientales, sino que los teólogos de los primeros cinco
siglos reiteraron este punto de vista, y el fundador del protestantismo, Martín
Lutero, también lo creyó. Sin embargo, estos críticos que son protestantes, no
catalogan a Lutero como un sectario. El credo de Nicea, al que suelen apelar
para su doctrina de la Trinidad, también proclama que hay "un solo
bautismo para el perdón de los pecados"; sin embargo, rechazan la doctrina
sobre este tema. Cuando se trata de demostrar que su doctrina de la Trinidad es
sólo su punto de vista "ortodoxo" de la historia, aquellos críticos
citan a los escritores de los primeros siglos tales como Justino, Tertuliano y
Orígenes. Sin embargo, la definición que aquellos escritores dan sobre la Trinidad,
es considerada herética por los trinitarios ortodoxos de hoy, porque subordina
a la segunda y a la tercera personas de la Trinidad a la primera. Irónicamente,
Walter Martin era herético de acuerdo con las creencias antiguas, porque
aquellas negaban la generación eterna del Hijo. En resumen, nuestros críticos
determinan lo que es "ortodoxo" no por la Biblia, ni siquiera incluso
por los credos históricos, sino por sus teologías subjetivas.
4. Muchos cristianos en las denominaciones más importantes, ofrecen
similares o nuestras mismas opiniones. Frank Stagg, profesor del Seminario Bautista del Sur, enseñó una
doctrina de Dios que él reconoce que es esencialmente la misma que la Unicidad.
W. A. Criswell, ex presidente de la Convención Bautista del Sur, declaró en su
Comentario sobre el Apocalipsis, que el único Dios que veremos es Jesús, y
describe Padre, Hijo y Espíritu Santo de la misma manera en que lo hacen los
creyentes de la Unicidad. Calvin Beisner, un aliado de Walter Martin, admitió
en su libro: Dios en tres personas, que el "monarquianismo está
representado hoy por los Pentecostales Unidos ('Sólo Jesús')… Como las
diferencias entre el modalismo y el trinitarismo puro son más bien mínimas, no
es sorprendente que un gran número de cristianos en denominaciones tradicionales
como el catolicismo romano, celebren una concepción modalista de la Trinidad,
al menos inconscientemente" (p. 18). Tomo nota del teólogo católico Karl
Rahner quien hizo similares declaraciones sobre la Trinidad: "A pesar de
su confesión ortodoxa de la Trinidad, los cristianos son, en su vida práctica,
meros "Monoteístas" (p. 10). Muchos ministros y laicos de varias
denominaciones trinitarias también han hecho declaraciones similares a los
Pentecostales Unidos y aceptan la opinión de la Unicidad en la Deidad. Un
número de académicos carismáticos, incluyendo a Larry Christenson, Kilian
McDonnell y David Pawson, enseñan que el bautismo en agua y el bautismo del
Espíritu Santo, son parte de La iniciación cristiana y no posterior a ella.
Escritores evangélicos como Leighton Ford y James Dunn han argumentado
esencialmente la misma cosa, pero sin asociar el bautismo del Espíritu Santo
con las lenguas. Muchos pentecostales y carismáticos trinitarios, están de
acuerdo en que el bautismo en agua se debe realizar en el nombre de Jesús.
Muchos teólogos y expertos, incluyendo a Martín Lutero y F. F. Bruce, han
reconocido que esta era la fórmula de los apóstoles. Nuestros críticos no
atacan a estos maestros, porque pertenecen a las principales denominaciones o
porque usan la terminología teológica tradicional. No es justo, sin embargo,
discriminarnos por opiniones que otros cristianos también profesan, porque
hemos formado nuestros propios grupos o porque nos negamos a utilizar la
terminología no bíblica que muchos atesoran.
5. El ataque contra nosotros es incompatible con la doctrina de
salvación de nuestros críticos. Ellos suelen decir que creen en la salvación "solo por
gracia, solo mediante la fe, en Cristo solamente". ¿Cómo desfiguran ellos
la experiencia típica de salvación de los Pentecostales del Nombre conversos?
La mayoría de los Pentecostales del Nombre de Jesús, no deciden unirse a la
Iglesia después de un estudio intelectual de la doctrina de la Unicidad. Muchos
vienen a Dios como niños. Muchos no vienen de ningún trasfondo eclesial o de
alguna iglesia nominal. Por lo general ellos escuchan un simple mensaje
evangelístico acerca de la muerte, la sepultura y la resurrección de
Jesucristo, creen que Jesús es el Salvador, deciden aceptar la oferta de la salvación
y llegan al altar por medio del arrepentimiento. Por ejemplo, me arrepentí de
mis pecados, creí en el Señor Jesucristo y recibí el Espíritu Santo a los siete
años. En esa edad no podía debatir la Unicidad contra el trinitarismo, pero yo
sabía que Jesús era Dios manifestado en la carne como mi Salvador, que Él me
amaba, que debía confiar en Él para mi salvación, y que estaba aceptándole como
mi Señor dedicándole mi vida. Si alguien diera una respuesta idéntica en una
iglesia Bautista, nuestros críticos no dudarían en pronunciar que fue salvo, y
muchos asegurarían que no podría perder esta salvación bajo ninguna
circunstancia. Entonces, ¿cómo podría mi subsiguiente bautismo en el nombre de
Jesús, mi recepción del Espíritu Santo, y mi aceptación de la doctrina de la
Unicidad anular esta experiencia genuina con Dios? Si alguien profesa creer en
la salvación por gracia a través de la fe, pero niega que los conversos sean
salvos, entonces realmente debe creer en la salvación por la fe, además de un
credo, de una denominación o del intelectualismo. Esa posición es más exclusiva
que la de los Pentecostales Apostólicos, ya que reconocemos que las personas de
varias denominaciones pueden tener una genuina fe en Dios y una auténtica
relación con Dios, incluso antes de recibir la plena experiencia de Hechos
2:38. Por otra parte, si nuestros críticos nos conceden que somos salvos, ¿Qué
justificación tienen para atacarnos con tanta vehemencia y tan poca caridad?
Hace varios años, Robert Bowman, uno de los investigadores principales de
Walter Martin, reconoció en una conversación telefónica que tuvimos, que la
mayoría de los Pentecostales Apostólicos conversos, realmente tienen fe en
Cristo y reciben la salvación, pero sostuvo que cuando avanzan en el estudio
doctrinal y conscientemente aceptan la doctrina de la Unicidad, pierden la
salvación. Dijo que se trata de un insólito hecho que lleva a la gente a la
salvación, pero luego poco a poco se las quita ¿Diría lo mismo de cualquier
otro grupo que considerara una secta, tales como los mormones o los Testigos de
Jehová? Martín no sólo cree que algunos miembros de las Iglesias Pentecostales
Apostólicas son salvos, sino también que una vez que una persona es salva nunca
puede perder su salvación. Esto significa que él atacó a los que consideraba
cristianos y trató de destruir sus iglesias. Sería más apropiado para él, dejar
que el Señor de estas personas decidiera la forma de juzgar a estas iglesias y
tratar con ellos bajo su voluntad, en lugar de adjudicarse a sí mismo ese
papel. “¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está
en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle
estar firme” (Romanos 14:4).
6. Los críticos no reconocen que estamos involucrados en el
ministerio. Mientras que nuestros críticos recaudan dinero por atacarnos y
sienten que su "ministerio" debe etiquetarnos, nuestros ministros e
iglesias son personas activas que conducen a la salvación y a la transformación
de la relación con Jesucristo. Estamos restaurando matrimonios y hogares
destruidos, fortaleciendo familias, liberando a las personas de los hábitos
pecaminosos y adicciones, formando a la gente en la moralidad, y ayudando a que
se conviertan en ciudadanos productivos y santos. No cumplimos con nuestro
ministerio por medio de insultos, denuncias y anatemas, pero procuramos
compartir el gran don de Dios para el mundo, la salvación que Él ha hecho
disponible en Jesucristo. Invitamos a todos a abrir sus corazones y sus
Biblias, porque creemos que la verdad es apropiadamente su mejor defensa. El
ejemplo de los de Berea, es el "más noble" curso de acción. “Y éstos
eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra
con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas
cosas eran así. "(Hechos 17:11).
Con el apóstol
Pablo, decimos: "Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos
llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que
en la ley y en los profetas están escritas" (Hechos 24:14). Recordemos que
Jesús dijo, " Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre…"
(Mateo 10:22). Sin embargo, como los apóstoles podemos seguir nuestro camino
"gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del
Nombre" (Hechos 5:41). Pese a la oposición injusta y las acusaciones
injustas, nos alegramos con gozo inefable y glorioso" (1. Pedro 1:8).